En las calles y no en los pasillos del parlamento se decidirá nuestra suerte
Comunicado de la Unión Sindical Libertaria (ESE). Unión Local de Atenas
“¿Euro o dracma?”, “¿Syriza o memorándum?”,
“¿Austeridad o bancarrota?”... Estos son algunos de los dilemas que
prevalecen los últimos días en el debate público y en los medios de
comunicación. Los partidos que están a favor del memorándum optan por
«el difícil camino de salvar al país dentro de Europa, con medidas duras
pero necesarias», mientras que Syriza «unirá al pueblo contra los
memorándum de la bancarrota». Ambos bandos hacen caso omiso de algo
fundamental: en este momento no se está produciendo un ataque contra el
país en general, sino contra los asalariados, los pensionistas y los
parados, es decir, contra el mundo del trabajo.
ESE. Unión Local de Atenas 14.06.12
fuerza de trabajo, de forma directa (disminución del
salario mínimo y del subsidio del paro) e indirecta (recortes en gasto
público, privatización de bienes y servicios públicos, liquidación de
los convenios colectivos, etc.). Las medidas aprobadas son propuestas
que la organización patronal griega puso sobre la mesa mucho antes de la
crisis, en aras de una vigorización de la competitividad. Con ellas, la
patronal sale ganando, ya que tendrá a su disposición una mano de obra
más barata, sindicatos debilitados y trabajadores más disciplinados y
atemorizados por la amenaza del paro. No en vano una buena parte de la
famosa deuda se encuentra en bancos griegos y empresas griegas. Con el
pretexto de la crisis, los trabajadores nos vemos obligados a pagar la
quiebra de los bancos y la burbuja de los préstamos hipotecarios.
Para los trabajadores, cualquier dilema que se plantee
con el objeto de “salvar al país” es un falso dilema. La cuestión no es
cómo hacer que el país salga de la crisis, sino cómo pueden los
trabajadores afrontar la versión de gestión de la crisis que elijan los
patrones. Ya sea en euros, ya sea en dracmas, la explotación es la
misma. Lo que nos debe preocupar es cómo construir empezando desde cero
un nuevo movimiento sindical obrero que pueda frenar el ataque que
sufrimos como trabajadores. Es imposible que todos los griegos salgamos
de la crisis. No tenemos los mismos intereses que los empresarios
griegos, que aumentan sus ganancias aprovechándose de las medidas y los
recortes. Al contrario, tenemos los mismos intereses que los
trabajadores inmigrantes sin papeles, que de forma conjunta los partidos
partidarios del memorándum y la extrema derecha (Amanecer Dorado, etc.)
muestran como el gran problema de la sociedad griega.
El estado griego, sea cual sea el partido en el poder,
sigue una política concreta a conciencia, mediante la cual todas
aquellas personas que se ven obligadas a emigrar a Grecia son
calificadas de ilegales. No es que el estado quiera cerrar las fronteras
a cal y canto. Es incapaz de hacerlo y necesita a los inmigrantes en el
interior del país como ilegales, para que los empresarios griegos
puedan encontrar mano de obra barata y obediente. El racismo contribuye a
la devaluación de los salarios de esta parte de la clase trabajadora,
una devaluación que empieza por los inmigrantes y por supuesto se
extiende hacia los trabajadores griegos. Al mismo tiempo, la condición
de ilegales ayuda a que las mafias locales los controlen más fácilmente.
Es un círculo vicioso, en el que por un lado se crea artificialmente
una situación de ilegalidad que degrada el valor de la fuerza laboral de
los inmigrantes y los empuja hacia las mafias, mientras que por otro
lado aumenta el racismo y la xenofobia, que contribuyen a su vez a una
mayor degradación de inmigrantes y griegos.
La organización Amanecer Dorado no es una fuerza
política antisistema. Todos los antiguos altos mandos de la misma
(Kousoumvris, Androutsopoulos, etc.) la abandonaron acusando al mandamás
Mixololiakos de colaborar con la policía y de recibir dinero de los
partidos PASOK y Nea Dimokratia. En el barrio ateniense de Agios
Panteleimonas, donde campa a sus anchas, vende protección en connivencia
con la policía a bares y comercios en los que naturalmente trabajan en
condiciones denigrantes inmigrantes. Su objetivo real no es “deportar a
los inmigrantes ilegales”, sino que estos continúen siendo una fuerza
laboral barata y obediente en un régimen de terror. Amanecer Dorado pide
en su programa electoral que los inmigrantes paguen a la Seguridad
Social el doble que los griegos, algo que no les viene nada mal a los
empresarios. El movimiento obrero exige que los trabajadores no paguen
ninguna contribución a la Seguridad Social y que lo hagan únicamente la
patronal y el estado.
Amanecer Dorado son los buenos chicos del sistema y
como buenos chicos que son no se dedican a hacer reenganches de luz a
personas a las que se la han cortado porque no la podían pagar, ni a
levantar las barras de los peajes para que la gente pase, ni a promover
la desobediencia civil en los medios de transporte, ni a invitar a la
población a negarse a pagar el nuevo impuesto de la renta, ni a
participar en protestas contra empresas que despiden a trabajadores.
Están a disposición total del sistema y buscan desorientar, ocultándonos
al verdadero enemigo. Nos dicen que son los inmigrantes y así se quedan
tan tranquilos los empresarios, los partidos en el poder, los
memorándum y la policía, que tan bien supo ayudar a que se votaran las
medidas, protegiendo el parlamento contra la rabia popular. No es casual
que los policías voten en masa a Amanecer Dorado y que antidisturbios y
nazis carguen juntos en las manifestaciones (lo hemos visto más de una
vez).
El sistema político que ahora denuncia a Amanecer
Dorado como “elemento extremista” por las peleas televisas del nazi
Kasidiaris es el mismo que les encubre cuando hacen sus ataquen diarios
en los medios de transporte y en las plazas, apaleando y apuñalando a
inmigrantes y a cualquier otra persona con un aspecto o un corte de pelo
que no sea de su gusto. En los últimos seis meses las organizaciones
antirracistas han registrado 500 casos de violencia racista y son 30 los
inmigrantes cuyo paradero se desconoce. El sistema político ha adoptado
totalmente el discurso racista de los neonazis. Ahora denuncian
periodistas y políticos a Amanecer Dorado como hacían antes con LAOS,
Boridis, Adonis Giorgiadis y Plevris, chusma que ahora nos presentan
bajo la etiqueta de “fuerzas democráticas”. El papel histórico de la
extrema derecha siempre ha sido hacer el trabajo sucio de la clase
empresarial, a pesar de su retórica “anticapitalista”.
Como trabajadores es necesario que plantemos cara tanto a
los fascistas de corbata como a los fascistas con la cabeza rapada. Que
formemos nuevos sindicatos que no estén controlados por los partidos
políticos y que admitan en su seno a los trabajadores inmigrantes,
reivindicando para ellos igualdad de derechos y deberes. Si no lo
hacemos, las mafias (que, no lo olvidemos, tienen muy buenas relaciones
con la policía y con la extrema derecha) crecerán y el canibalismo
social se extenderá. Es necesario que formemos en todos los barrios
grupos de defensa de las asambleas populares, que protejan a la gente
tanto de los ataques de los neonazis navajeros como de la violencia
antisocial de las mafias, una violencia que ni Amanecer Dorado ni la
policía quieren detener. Sólo un movimiento social organizado desde
abajo y que reúna a griegos e inmigrantes podrá hacer pedazos a las
mafias, ya sean de griegos, de extranjeros o mixtas.
Las elecciones, tanto si se decide participar en ellas
como si no, no pueden solucionar ningún problema real de los
trabajadores. Al contrario, crean la falsa ilusión de que todos juntos,
trabajadores y empresarios, podemos unidos encontrar una solución para
“salvar al país” (que es como decir la rentabilidad capitalista). Si no
cambia la verdadera relación de fuerzas en la sociedad entre los
patronos y el mundo del trabajo, sea cual sea el gobierno que salga, la
política continuará funcionando en provecho de los empresarios. Como
trabajadores tenemos cosas más útiles de las que ocuparnos que de las
elecciones: creación de sindicatos combativos autónomos, organización de
huelgas en los centros de trabajo, expansión de las asambleas de
barrio, formación de comités antifascistas, creación de estructuras
sociales de solidaridad y de autonomía obrera.
¡Recibamos al nuevo gobierno como se lo merece: ¡con huelgas y manifestaciones!
UNIÓN SINDICAL LIBERTARIA (ESE)
Unión Local de Atenas
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