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viernes, 13 de julio de 2012

LA IMPORTACIA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES


LA IMPORTACIA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Introducción: historia y pensamiento del movimiento social
“La gran cuestión social no es el simple olvido de la persona, sino el que esta misma persona es tratada injustamente y herida en su dignidad.”[1]


Los movimientos sociales tuvieron un gran  impacto y prevalencia durante  la primera mitad del siglo XX. Estos movimientos que incluía entre ellos al movimiento obrero, ecologistas, pacifistas y los movimientos estudiantiles, jugaron un papel decisivo frente a la movilización política e impulsaron importantes reivindicaciones.
“El término movimientos sociales no ha podido ser objeto de una definición unívoca y "objetiva", como es el caso del movimiento obrero y, al quedarse en una mera extrapolación del mismo, ha estado siempre sumido en la ambigüedad. Esto ha obligado a utilizarlo de forma extensiva, a aquellos fenómenos sociales que pudieran tener en común el carácter de "movimiento",  en el sentido de "voluntad de transformación social". Así, se habla de movimiento ecologista, movimiento feminista, movimiento pacifista, términos todos que podrían describir fenómenos sociales de la misma índole, es decir, conjuntos diversos de experiencias, teorías y agrupamientos sociales en torno a  determinadas ideas-fuerza; pero también, se habla de movimiento campesino (latino-América) y de movimiento estudiantil, definidos, al igual que en el caso del movimiento obrero, por el papel social de sus protagonistas.”[2]
El movimiento obrero situó su estrategia reivindicativa en base a las demandas salariales, aunque bien es cierto que los anarcosindicalistas -entre otros sindicatos de corte revolucionario- (entiéndase por revolucionario aquel que mantienen un pulso constante de rebeldía y  que sigue ciertos principios sociales y éticos que tienen que ver con la igualdad, la solidaridad y la búsqueda de la justicia social….), han mantenido un papel más amplio en sus reivindicaciones, yendo más allá de la propia demanda salarial.
A partir de la década de los sesenta, la integridad de los movimientos sociales comenzó a cambiar con las luchas por los derechos civiles y los movimientos estudiantiles anti-guerra. Emergieron nuevos actores sociales que convirtieron el uso colectivo de las urbes en un asunto político-social, nuevos movimientos sociales fueron formando el nuevo espectro urbano que  fueron la expresión más visible de la disconformidad y protesta de las ciudadanas y los ciudadanos y se constituyeron a la vanguardia de nuevos comportamientos y actitudes en continua rebeldía. Las luchas obreras en un principio, y después, el ecologismo, el pacifismo, el anti-militarismo, el feminismo,  anti-globalización, 15-M, abogan por la exigencia de una  democracia más participativa.
Por tanto los movimientos sociales, están vinculados de forma inherente e imprescindible en la conquista de un mundo transformador, ("voluntad de transformación social"); en la labor de alcanzar una sociedad más justa e igualitaria, en la dignificación del individuo y la solidaridad entre los pueblos, en el desarrollo de un mundo más sostenible y en la permanente  lucha contra la degradación del planeta, en definitiva en mantener viva la revolución social. Y en esta hegemónica labor de dignificación humana,  se encuentra el movimiento sindical revolucionario y que engendra a los sindicatos denominados alternativos.

Situación actual
Vivimos en un mundo marcado por el modelo de civilización neo-capitalista occidental, que se  adviene su agotamiento por quiebra y marca  su descalabro aceleradamente. En su delirio por mantenerse en la cúspide, las cabezas del poder de esa civilización, que son los “lobby internacionales”[3], apelan a las guerras de rapiña y destrucción de la humanidad; imponen los modelos económicos, cuando no, excretan a países al orden y la sumisión, obligándoles de forma descarada y ruin, a imponer gobiernos que no han partido de las urnas (Grecia e Italia), destruyen el Estado del Bienestar  como razón despiadada e indispensable para mantener el modelo de economía liberal-capitalista,  provocan las crisis alimentaria mostrando una de sus caras más cruentas, monopolizando los recursos de los países productores hundiéndolos en la hambruna, devastan selvas y bosque acorralando a los pueblos indígenas y sumiéndolos en la indigencia y la abstracción (indígenas inmersos en el alcohol y la miseria en países sub-americanos como  Chile, Brasil…). Dice Noam Chomsky  que hay dos negocios que proporcionan una fortuna muy superior a cualquier otro negocio en la humanidad, por muy rentable que éste sea o nos lo parezca. Estos dos negocios clave de la economía mundial y pilares de la ordenación sociopolítica del mundo son EL HAMBRE Y LA GUERRA”, al tiempo estos lobby imponen el modelo de economía liberal, destruyendo y privatizando las empresas estatales y los servicios sociales básicos como la sanidad, enseñanza, transporte público… como anuncian algunos autores “la crisis capitalista mundial se presenta cada vez con mayor claridad como una crisis de civilización –y muy concretamente, de la civilización capitalista-, anunciando claramente que no existe salida para el capitalismo, ni dentro del capitalismo[4].
Nuestro arquetipo de vida y nuestra cultura están en crisis y también las ideas y modelo emancipatorio que le preceden, “la pérdida de los valores morales superiores y, con ello, de las más altas referencias para la conducta humana. Esa decadencia es la máxima barbarie y es muy perceptible en la situación actual”[5]. Esa pérdida de valores y sensibilidad nos está llevando a la ignominia política y a la anorexia participativa ante los problemas sociales, los culpables de esta crisis, entre ellos los políticos y banqueros de rapiña, nos amansan y adormecen  haciéndonos responsable de sus propias fechorías. Esta sociedad está asumiendo con cierto beneplácito las medidas de ajuste que los distintos gobiernos nos imponen. Como Juan Torres decía en la Conferencia que nos ofreció recientemente; “es inexplicable con lo que está cayendo, que la ciudadanía en su conjunto, no se haya revelado y saltado a la calle en masa ante las tropelías y ataques continuos que estamos sufriendo en cuanto a la pérdida de derechos sociales, civiles y laborales”, asistimos en los últimos momentos a una ambigua sumisión ante las extremadas medidas que nos aplican.  La velocidad en que nuestros derechos sociales y universales son ninguneados y expoliados, se suman a la crisis actual y reclaman de nosotros una respuesta ante tales agresiones, que conlleva al tiempo un profundo cambio de mentalidad y nos encomienda a una lucha solidaria junto a otros sectores afines de la sociedad.


José Antonio Sánchez Lozano (Yiyi)


[1] José Sánchez Jiménez, El movimiento obrero y sus orígenes en Andalucía
[2] Movimientos sociales, revista Udea, Mayo 1997
[3] Nueva forma new age de llamar a las rapiñas que actúan sobre la economía y la política de los países democráticos
[4]   Isabel Rauber, Movimientos sociales y representación política, edición digital para Rebelión, 2003
[5]  José Luís Sanpedro, Reacciona 2011

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