LA
IMPORTACIA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Introducción:
historia y pensamiento del movimiento social
“La gran
cuestión social no es el simple olvido de la persona, sino el que esta misma
persona es tratada injustamente y herida en su dignidad.”[1]
Los movimientos
sociales tuvieron un gran impacto y
prevalencia durante la primera mitad del
siglo XX. Estos movimientos que incluía entre ellos al movimiento obrero,
ecologistas, pacifistas y los movimientos estudiantiles, jugaron un papel
decisivo frente a la movilización política e impulsaron importantes
reivindicaciones.
“El término
movimientos sociales no ha podido ser objeto de una definición unívoca y
"objetiva", como es el caso del movimiento obrero y, al quedarse en
una mera extrapolación del mismo, ha estado siempre sumido en la ambigüedad.
Esto ha obligado a utilizarlo de forma extensiva, a aquellos fenómenos sociales
que pudieran tener en común el carácter de "movimiento", en el sentido de "voluntad de
transformación social". Así, se habla de movimiento ecologista, movimiento
feminista, movimiento pacifista, términos todos que podrían describir fenómenos
sociales de la misma índole, es decir, conjuntos diversos de experiencias,
teorías y agrupamientos sociales en torno a
determinadas ideas-fuerza; pero también, se habla de movimiento
campesino (latino-América) y de movimiento estudiantil, definidos, al
igual que en el caso del movimiento obrero, por el papel social de sus
protagonistas.”[2]
El
movimiento obrero situó su estrategia reivindicativa en base a las demandas
salariales, aunque bien es cierto que los anarcosindicalistas -entre otros
sindicatos de corte revolucionario- (entiéndase por revolucionario aquel que
mantienen un pulso constante de rebeldía y que sigue ciertos principios sociales
y éticos que tienen que ver con la igualdad, la solidaridad y la búsqueda de la
justicia social….), han
mantenido un papel más amplio en sus reivindicaciones, yendo más allá de la
propia demanda salarial.
A partir de la
década de los sesenta, la integridad de los movimientos sociales comenzó a
cambiar con las luchas por los derechos civiles y los movimientos estudiantiles
anti-guerra. Emergieron nuevos actores sociales que convirtieron el uso
colectivo de las urbes en un asunto político-social, nuevos movimientos
sociales fueron formando el nuevo espectro urbano que fueron la expresión más visible de la
disconformidad y protesta de las ciudadanas y los ciudadanos y se constituyeron
a la vanguardia de nuevos comportamientos y actitudes en continua rebeldía. Las
luchas obreras en un principio, y después, el ecologismo, el pacifismo, el
anti-militarismo, el feminismo,
anti-globalización, 15-M, abogan por la exigencia de una democracia más participativa.
Por tanto los movimientos
sociales, están vinculados de forma inherente e imprescindible en la conquista
de un mundo transformador, ("voluntad
de transformación social"); en la labor de alcanzar una sociedad más
justa e igualitaria, en la dignificación del individuo y la solidaridad entre
los pueblos, en el desarrollo de un mundo más sostenible y en la
permanente lucha contra la degradación
del planeta, en definitiva en mantener viva la revolución social. Y en esta hegemónica labor de dignificación
humana, se encuentra el movimiento sindical
revolucionario y que engendra a los sindicatos denominados alternativos.
Situación
actual
Vivimos
en un mundo marcado por el modelo de civilización neo-capitalista
occidental, que se adviene su agotamiento
por quiebra y marca su descalabro aceleradamente.
En su delirio por mantenerse en la cúspide, las cabezas del poder de esa
civilización, que son los “lobby
internacionales”[3],
apelan a las guerras de rapiña y destrucción de la humanidad; imponen los
modelos económicos, cuando no, excretan a países al orden y la sumisión, obligándoles
de forma descarada y ruin, a imponer gobiernos que no han partido de las urnas
(Grecia e Italia), destruyen el Estado del Bienestar como razón despiadada e indispensable
para mantener el modelo de economía liberal-capitalista, provocan las crisis alimentaria mostrando una de sus caras más cruentas, monopolizando los
recursos de los países productores hundiéndolos en la hambruna, devastan selvas
y bosque acorralando a los pueblos indígenas y sumiéndolos en la indigencia y
la abstracción (indígenas inmersos en el alcohol y la miseria en países
sub-americanos como Chile, Brasil…). Dice
Noam Chomsky que “hay dos negocios que proporcionan una fortuna muy superior a cualquier
otro negocio en la humanidad, por muy rentable que éste sea o nos lo parezca.
Estos dos negocios clave de la economía mundial y pilares de la ordenación
sociopolítica del mundo son EL HAMBRE Y LA GUERRA”, al tiempo estos lobby imponen el modelo de economía liberal,
destruyendo y privatizando las empresas estatales y los servicios sociales
básicos como la sanidad, enseñanza, transporte público… como anuncian
algunos autores “la crisis capitalista mundial
se presenta cada vez con mayor claridad como una crisis de civilización –y muy
concretamente, de la civilización capitalista-, anunciando claramente que no
existe salida para el capitalismo, ni dentro del capitalismo[4].
Nuestro arquetipo de vida y nuestra cultura están en crisis y también las
ideas y modelo emancipatorio que le preceden, “la pérdida de los valores morales superiores y, con ello, de las más
altas referencias para la conducta humana. Esa decadencia es la máxima barbarie
y es muy perceptible en la situación actual”[5].
Esa pérdida de valores y sensibilidad nos está llevando a la ignominia política
y a la anorexia participativa ante los problemas sociales, los culpables de
esta crisis, entre ellos los políticos y banqueros de rapiña, nos amansan y
adormecen haciéndonos responsable de sus
propias fechorías. Esta sociedad está asumiendo con cierto beneplácito las
medidas de ajuste que los distintos gobiernos nos imponen. Como Juan Torres
decía en la Conferencia que nos ofreció recientemente; “es inexplicable con lo que
está cayendo, que la ciudadanía en su conjunto, no se haya revelado y saltado a
la calle en masa ante las tropelías y ataques continuos que estamos sufriendo
en cuanto a la pérdida de derechos sociales, civiles y laborales”, asistimos
en los últimos momentos a una ambigua sumisión ante las extremadas medidas que
nos aplican. La velocidad en que
nuestros derechos sociales y universales son ninguneados y expoliados, se suman
a la crisis actual y reclaman de nosotros una respuesta ante tales agresiones, que
conlleva al tiempo un profundo cambio de mentalidad y nos encomienda a una
lucha solidaria junto a otros sectores afines de la sociedad.
José Antonio Sánchez
Lozano (Yiyi)
[2]
Movimientos sociales, revista Udea,
Mayo 1997
[3] Nueva forma new age de llamar a las rapiñas que actúan
sobre la economía y la política de los países democráticos
[4] Isabel Rauber, Movimientos sociales y
representación política, edición digital para Rebelión, 2003
[5] José Luís Sanpedro, Reacciona 2011
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